martes, 21 de abril de 2009

Pospuesta audiencia de juzgamiento

La audiencia pública de juzgamiento contra el sociólogo, columnista y periodista colombiano Alfredo Molano Bravo fue pospuesta, a petición de los demandantes.

El juzgado a cargo del proceso se comunicó con la defensa de Molano en la tarde de este lunes y le informó que el apoderado de las “víctimas”, cuatro jóvenes miembros de la familia Araújo, manifestó que estaba enfrentando algún inconveniente, y solicitó el aplazamiento de la fecha.

El juzgado fijó como nueva fecha de la audiencia pública de juzgamiento el próximo 3 de junio a las 9 de la mañana.

El pasado viernes, un fiscal especializado de la Unidad Nacional contra el Secuestro y la Extorsión dictó resolución de acusación por supuesto secuestro extorsivo agravado contra el ex gobernador del nororiental departamento del Cesar, Álvaro Araújo Noguera, y su hijo, el ex senador Álvaro Araújo Castro. Ambos serán llevados a juicio.

La acusación se refiere al secuestro del también líder político del Cesar, Víctor Ochoa Daza, ocurrido en zona rural de Valledupar, capital del Cesar, el 13 de enero de 2002.

Araújo Noguera, cabeza del clan Araújo del Cesar, también está acusado de concierto para delinquir agravado.

“No es descabellado pensar que la resolución de acusación formulada por la Fiscalía puede generar una mayor exposición en medios de comunicación de este juicio contra Alfredo Molano, iniciado a instancias de los Araújos”, consideró Alexander Andrade, abogado que adelanta la defensa de Molano por parte del bufete del ex procurador general Jaime Bernal Cuéllar.

En todo caso, agregó Andrade, el enjuiciamiento de Araújo Noguera y Araújo Castro “en estricto sentido no tiene relación con este caso, porque la columna del doctor Molano no hizo ninguna imputación calumniosa o injuriosa en contra de la familia Araújo”.

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domingo, 19 de abril de 2009

"Con los ojos y las palabras nuestras"

La demanda penal por calumnia e injuria contra el sociólogo, periodista y columnista colombiano Alfredo Molano busca obtener una jurisprudencia que restablezca el delito de opinión en Colombia.

El próximo miércoles 22 de abril, a las 9 de la mañana, está citada la audiencia final de juzgamiento. La audiencia es pública y se puede asistir (más información haciendo click aquí).

Producciones El Retorno, del Observatorio Audiovisual e Investigativo sobre procesos comunitarios de resistencia (del área de comunicaciones de la Asociación Campesina de Antioquia), nos ha enviado la memoria audiovisual del seminario internacional Libertad de Prensa y conflicto en Colombia, realizado el 20, 21 y 22 de noviembre de 2008 en Barcelona.

Son seis piezas de vídeo que se pueden ver en Internet.

“Con ellas nos sumamos a la campaña por la libertad de expresión, opinión...”, escribieron a TODOS SOMOS MOLANO. El lema de El Retorno es “Con los ojos y las palabras nuestras”.

El seminario fue organizado por el Col·lectiu Maloka – Colòmbia, junto con el Colegio de Periodistas de Cataluña y la Agencia Catalana de Cooperación.

En su intervención en el encuentro, Molano sostuvo que la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (que fue traducida en 1794 del francés por el precursor de la independencia de Colombia y periodista Antonio Nariño, lo que le valió cárcel y destierro) “defendía como un punto principal la libertad de opinión, la libertad de expresión, la libertad de conciencia", y que posteriormente en Colombia "todas las guerras civiles, de alguna manera, tuvieron que ver con eso…”

El seminario de Barcelona giró en torno a cuatro ejes temáticos:

Eje I. ¿Existe libertad de prensa en Colombia? (5’26 minutos)

- Ana María Ruiz. Periodista y profesora de historia del periodismo colombiano en la facultad de comunicación de la Universidad Externado de Colombia.
- Alfredo Molano. Sociólogo, escritor, investigador y columnista del periódico El Espectador.
- Claudia Julieta Duque. Periodista de investigación especializada en derechos humanos, niñez y conflicto armado.
http://www.youtube.com/watch?v=S8zY3zy0ECk&feature=related


Eje II. Cubrimiento del conflicto y seguridad democrática (5’53 minutos)

- Jineth Bedoya. Redactora de orden público (conflicto) del diario El Tiempo.
- Hollman Morris. Reportero y director del programa de TV Contravía.
- Herbin Hoyos. Director del programa radial Las voces del secuestro.
http://www.youtube.com/watch?v=xSu_85BYZtg&feature=related


EJE III: Límites y alcances del periodismo de investigación en Colombia (2’58 minutos)

- Gerardo Reyes. Reportero para América Latina del Nuevo Herald de Miami, formó parte del primer equipo de la unidad de investigación del diario El Tiempo.
- Martha Ruiz. Editora de Seguridad Revista Semana.
http://www.youtube.com/watch?v=kvg54-IMBGU&feature=related


EJE IV: Resistencia; periodismo alternativo e independiente (3’25 minutos)

- Jaime Cedano. Colaborador del semanario Voz y de Rebelion.org
- César Jerez. Coordinador de la Agencia Prensa Rural.
- Gustavo Adolfo Hincapié. Documentalista, coordinador del área de comunicaciones de la Asociación Campesina de Antioquia (ACA)
http://www.youtube.com/watch?v=YeCOw78RNAU&feature=related


EJE V: ¿Cómo se trata el conflicto colombiano desde los medios europeos? (4’41 minutos)

- Guido Piccoli. Periodista italiano ensayista sobre el conflicto colombiano
- Alèxia Guilera.
Periodista para organizaciones sociales colombianas y ex corresponsal de Com Radio en Colombia.
- Hernando Calvo Ospina. Escritor y periodista colaborador de Le Monde Diplomatique.
http://www.youtube.com/watch?v=208MKiFg8LE


Libertad de Prensa y Conflicto en Colombia – Memoria audiovisual
Descarga del vídeo completo (23’33 minutos) en formato FLV
http://blip.tv/file/1723470/

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miércoles, 15 de abril de 2009

"Me declaro inocente": Alfredo Molano

El 11 de marzo terminó la audiencia preparatoria en el juicio contra el periodista y sociólogo Alfredo Molano.

Al iniciar la audiencia, el Juez Cuarto Penal Municipal, David Ernesto Vega Rincón, preguntó a Molano: ¿Se declara responsable o no de las acusaciones por injuria y calumnia en su contra?

Molano respondió: “Me declaro inocente”.

Esta audiencia hace parte del proceso penal por injuria y calumnia iniciado por Alfredo Araújo Ariza y Andrés Alfredo Rafael Molina Araújo, quienes también exhiben poderes de Hernán Felipe Araújo Ariza y de María Mercedes Molina Araújo.

El fundamento de la denuncia es una columna de Molano publicada en febrero de 2007 en El Espectador, titulada "Araújos et al".

En esta audiencia se definieron las pruebas que serán valoradas durante el juzgamiento, programado para el 22 de abril a las 9 a.m.

La defensa de Molano aportó como prueba documental una columna de prensa del ex vice presidente colombiano Humberto de la Calle Lombana. También solicitó los testimonios técnicos del ex presidente de la Corte Constitucional Carlos Gaviria Díaz, del ex director del servicio de inteligencia civil DAS Ramiro Bejarano y del poeta Juan Manuel Roca, además de los dictámenes periciales de Adriana Camacho, Pablo García y Alberto Salcedo.

El abogado de los denunciantes no solicitó pruebas durante esta audiencia.

La Fiscalía pidió como pruebas los testimonios de Andrés Alfredo Araújo Ariza, Rafael Molina, el subintendente Miguel Calado Arroyo y el peritaje de Antonio Chacón.

El ente acusador no solicitó prueba documental pero, en una actitud equivocada, su delegada pretendió solicitar una prueba ya pedida por la defensa de Molano. El juez llamó la atención de la fiscal y le requirió respeto por el principio de lealtad procesal.

Al finalizar, la defensa de Molano dejó constancia ante el juzgado de la información difundida en una emisora colombiana, que muestra el poderío de la familia Molina Araújo en Valledupar, capital del departamento del Cesar, por hechos relacionados con el Festival del Vallenato (ver http://www.wradio.com.co/nota.aspx?id=775327). Sin embargo, esta constancia no fue aceptada por el juez, y fue rechazada también por el abogado de los denunciantes.

El juicio contra Molano está lejos de ser la única acción penal contra periodistas, como nos lo recuerda el jurista Andrés Monroy Gómez, del Centro de Solidaridad de la Federación Internacional de Periodistas (CESO-FIP).

El Principio No. 5 de la “Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión” de la CIDH establece que las restricciones a la circulación libre de ideas y opiniones, así como la imposición arbitraria de información y la creación de obstáculos al libre flujo informativo violan el derecho a la libertad de expresión.

Sin embargo, en Colombia se presenta una avalancha de acciones judiciales contra periodistas. En algunos casos, estas trascienden la búsqueda de protección de derechos y se convierten en una forma de presión para silenciar voces críticas.

Acción penal de ex secretaria general de la Fiscalía General de la Nación contra Ricardo Areíza, jefe de redacción del diario LA NACIÓN: En el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Neiva cursa un proceso penal iniciado por la ex Secretaria General de la Fiscalía, Zaidy Eliana Mora Quintero, contra Ricardo Areíza, jefe de redacción del periódico LA NACIÓN del departamento de Huila, por el supuesto delito de calumnia e injuria.

Los artículos por los que Areíza fue judicializado se soportan en revelaciones hechas por el polémico mentalista Armando Martí en el documento titulado "Misión Perseo de Zeus", en declaraciones del propio Martí a los diferentes medios de comunicación y en un segundo documento conocido como "Misión Sensatez". La pretendida finalidad de estos documentos era describir algunas irregularidades en la cúpula de la Fiscalía, escándalo que aparentemente impulsó la salida de Zaidy Mora Quintero de la Fiscalía General de la Nación.

Zaidy Eliana Mora se desempeñaba como secretaria general de la Fiscalía General de la Nación. La función de la Secretaría General es asesorar al Fiscal General de la Nación en la formulación de las políticas administrativas de la entidad, así como en las normas y procedimientos para la administración de personal y las actividades de Bienestar Social.

Tutela contra Alejandro Santos Rubino, director de la revista SEMANA: El Juez 16 Penal del Circuito, mediante sentencia del 11 de agosto de 2008, concedió la acción de tutela instaurada por el magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, José Alfredo Escobar Araújo en contra de Santos Rubino argumentando la vulneración de sus derechos a la honra, buen nombre e intimidad. La Corte Constitucional selló el caso al fallar que las rectificaciones de la revista habían sido amplias y suficientes.

Tutela contra la periodista María Jimena Duzán, columnista de la revista Semana: El juez 54 penal ordenó, mediante fallo de tutela, que la periodista Duzán debía rectificar lo escrito en su columna de opinión “Los pájaros tirándole a las escopetas”. Este artículo hace referencia a la tutela presentada por el magistrado José Alfredo Escobar Araújo contra Alejandro Santos Rubino, director de Semana, y por la cual existe una orden de arresto y multa en contra del periodista. El mismo magistrado Escobar Araújo es quien inició esta nueva acción, ahora en contra de María Jimena Duzán.

Tutela contra Mauricio Vargas, columnista del diario El Tiempo: El 13 de febrero de 2008 Vargas, periodista y columnista de El Tiempo, se enteró de que en el Juzgado 14 Penal Municipal hace trámite una acción de tutela en su contra, presentada por el magistrado del Consejo Superior de la Judicatura José Alfredo Escobar Araújo. Vargas había manifestado en una columna de opinión titulada “Jueces en el lugar equivocado” su desacuerdo por la orden de arresto contra el director de la revista Semana.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Director de la revista Semana enfrenta posible cárcel por orden de juez

2008-11-07

A pesar de que la revista Semana rectificó en dos ocasiones una información periodística relacionada con la influencia de un particular en las Altas Cortes de Colombia, el juez que tramita la acción de tutela (recurso de amparo) las considera insuficientes.

Alejandro Santos Rubino, director de ese medio de comunicación, podría ser sancionado con cárcel.

El pasado 28 de abril, la revista Semana publicó en su edición 1356 “El ‘mecenas’ de la justicia”. Allí se hablaba de la relación que un particular, Ascencio Reyes, tiene con el Fiscal General de la Nación y varios magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo Superior de la Judicatura. El artículo se refiere a la influencia que Reyes tiene en estos altos círculos de la justicia colombiana y la aparente cercanía de éste con varios magistrados. Semana planteó lo inquietante que resulta esto teniendo en cuenta que se trata de un desconocido que además tiene nexos comerciales con una persona acusada de narcotráfico.

José Alfredo Escobar Araújo, magistrado del Consejo Superior de la Judicatura, interpuso acción de tutela (recurso de amparo) contra Alejandro Santos, en su condición de director de Semana, por considerar vulnerados sus derechos a la honra, buen nombre e intimidad, entre otros. En la acción señaló los que consideraba habían sido errores del medio de comunicación en la publicación de dicha información.

El 11 de agosto de 2008, el juez de primera instancia – Juez Dieciséis Penal del Circuito – le concedió la acción a Escobar Araújo y ordenó a la revista hacer la rectificación respectiva. En la edición 1372, Semana publicó la rectificación en la sección ‘Enfoque’.

En sentencia de segunda instancia de 12 de septiembre, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá consideró que la rectificación era insuficiente y que debía hacerse “con los mismos caracteres, colores, tamaño del artículo original errado, se efectúe la nota de rectificación”. Adicionalmente, dio instrucciones exactas de cómo debía hacerse la rectificación y a quiénes debía incluir.

Dando cumplimiento a esa decisión, Semana publicó una nueva rectificación en la edición 1380 en la sección ‘Actualidad’. No obstante, el juez la consideró insuficiente y le dio 24 horas a la revista para explique por qué no ha dado cumplimiento al fallo.

Además, exhortó a la revista para que haga una rectificación en la portada de su próxima edición y en las condiciones señaladas por el Tribunal.

De lo contrario, dando aplicación al desacato, Alejandro Santos enfrenta una posible sanción de arresto de hasta seis meses y multa de hasta 20 salarios mínimos mensuales.

* * *

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) manifiesta su preocupación por el estado de la acción de tutela contra la revista Semana y su director, Alejandro Santos. Si bien la FLIP es respetuosa de las decisiones y los procesos judiciales, sorprende que después dos rectificaciones continúe la acción contra este medio de comunicación, y que se aplique una sanción desproporcionada para este caso, como es el desacato.

El juez competente – de ambas instancias – está desconociendo abiertamente el precedente constitucional, principalmente al exigirle a Semana las condiciones exactas de la rectificación y al ordenarle aclaraciones sobre personas que no están involucradas en el proceso.

La Corte Constitucional ha dicho de manera reiterada (recientemente en la sentencia T-626 de 2007) que la rectificación en condiciones de equidad “no supone una correspondencia matemática en cuanto a duración, extensión o espacio entre la publicación inicial y su aclaración o rectificación”.

Teniendo en cuenta que este proceso involucra a un alto representante de la rama judicial, es aún más importante que los jueces muestren su independencia y apego a los estándares de libertad de expresión que la Corte Constitucional ha establecido. Entre ellos, cabe destacar que entre el derecho al buen nombre y el derecho la honra de los funcionarios públicos, por un lado, y el derecho la libertad de expresión, por el otro, prima en principio este último derecho.

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lunes, 6 de octubre de 2008

Empapelamiento judicial

Por Antonio Caballero

Molano no ha querido retractarse. Es el gran cronista de este país arrasado por las tropelías de los notables locales

Revista Semana, Sábado 16 Agosto 2008

Pregunto: ¿Por qué, cuando García Márquez escribió Los funerales de la Mama Grande, no lo demandaron por calumnia e injuria los notables de la Costa Caribe? ¿Por qué, cuando Escalona compuso El almirante Padilla, no lo denunció ante los jueces la familia Socarrás, a cuyo pariente Tite acusaba de ganarse la vida contrabandeando? Alfredo Molano publicó hace año y medio en El Espectador un artículo titulado 'Araújos et al', contando cómo se comportan los notables de provincia en este país: cómo manejan las haciendas y la política, los negocios y los reinados de belleza y también la justicia. Una columna, digamos, costumbrista. Y varios jóvenes de la familia Araújo de Valledupar, todavía no muy notables ellos mismos pero sí miembros de sangre del notablato costeño, le agregaron a la columna un colofón igualmente costumbrista poniéndole a Molano una demanda que está en curso ante el juzgado cuarto penal municipal del circuito de Bogotá. En diciembre pasado hubo una audiencia de conciliación, en la cual el periodista se negó a retractarse, pues "eso sentaría un precedente sobre la libertad de prensa" justificando la censura. Los querellantes persistieron en el caso.

Meto la cucharada en este asunto, que me parece a la vez ridículo e intolerable, porque he conocido el tema desde las dos puntas. Como periodista de opinión, y como miembro joven (en mis tiempos) de una familia del notablato local (en mi caso, de Santander y de Bogotá).

Como miembro de familia de notables he recibido críticas e insultos por hechos ocurridos hace tiempos, reales o ficticios, cometidos por o atribuidos a parientes míos ya difuntos. Y he gozado también, por lo mismo, de ventajas y privilegios considerables: se me han reprochado y permitido cosas que a otros no se les permiten ni se les censuran. Nunca se me ha ocurrido sin embargo llevar a los tribunales de justicia esas opiniones ajenas calificándolas de imputaciones deshonrosas, porque me parece tonto el vicio de judicializarlo todo. Como les parece así también, supongo, a los Araújo más maduros, que están embolatados en pleitos de mayor entidad y por eso no se han puesto ellos mismos a empapelar a Molano por pendejadas.

Y como periodista me ha tocado también aguantar pendejadas de ese estilo. En varias ocasiones han amenazado con demandarme, y han tenido el buen juicio de abandonar el tema en el camino por darse cuenta de que era una tontería. Una vez, en España, el asunto pasó a mayores y fui llevado a retractarme ante un juzgado por una columna de opinión.

La cosa fue así. Con motivo de uno de los transplantes de corazón que hacía el doctor Barnard escribí en una revista española que me parecía lógico que tales experimentos se intentaran siempre en dentistas, pues es verdad sabida que los dentistas no tienen corazón. Me demandó el Real Colegio de Odontólogos de Madrid imponiéndome la carga de la prueba: la demostración clínica de la ausencia de la víscera cardíaca en los practicantes de las disciplinas odontológicas y afines. Y me retracté, digo, porque el asunto me parecía una tontería. Mi retractación judicial no iba a alterar la convicción generalizada de que los dentistas, aunque lo tengan, no tienen corazón. La demanda no era seria, como no sería seria la de una asociación de familias de marinos contra Pablo Neruda por cuenta de su famoso verso: "Los marineros besan, y se van". O por una familia de notables costeños contra García Márquez por su famoso cuento de la Mama Grande, en el que narra cómo son, cómo viven y cómo se mandan enterrar cuando se mueren, los notables de la Costa.

Molano no ha querido retractarse de su artículo ante la embestida judicial de los jóvenes Araújo. Tiene razón. Molano es el gran cronista de este país arrasado por las tropelías de los notables locales, que ha descrito en una docena de libros y centenares de artículos de prensa. Un cronista no puede permitir que lo amordacen judicialmente cuando está describiendo literalmente, además de literariamente, la realidad que lo rodea. No se puede dejar callar, porque hablar es su esencia. Escribía Quevedo en su famosa Epístola censoria a un poderoso notable de su época, el conde-duque de Olivares, valido del rey Felipe IV:

"No he de callar, por más que con el dedo
tocando ya la boca o ya la frente
silencio avises o amenaces miedo".

Y cuatro siglos más tarde le hacía eco Albert Camus en su discurso de recepción del premio Nobel de literatura:

"El escritor no puede estar al servicio de los que hacen la historia, sino de quienes la sufren".

A Alfredo Molano lo están empapelando por ser fiel a su papel de escritor.

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